
A veces crees tener solucionado todo, o casi todo, en aspectos de la vida, crees que haz pasado etapas superándolas con crece, y miras el pasado con cierta distancia emocional, física e intelectual y te sientes dichosa de lo que haz logrado, de lo que eres y lo que haces, hasta que un día X donde te dispones a realizar algo simple, incluso un poco cotidiano, sin mayores expectativas que pasar un buen rato conversando y relajándote con las personas adecuadas y luego de buscar por varios minutos un lugar apto para dicha tertulia, donde finalmente terminas en el mismo lugar de (casi) siempre, ocurre algo inesperado, absoluta y complejamente inesperado, algo que te saca completamente de lo que vives en ese momento, te quiebra el esquema, te des-adapta de forma funcional sin creer que hay cosas que definitivamente pasan como tienen que pasar.
Ahí quedó, la que daba consejos hace unos meses atrás, diciéndole a sus amigos que las cosas pasaban por algo, que todo era parte del destino, y quizás que otras cosas más. Es justamente ahora que no quiero saber nada del famoso destino, ni del porque pasan las cosas, esto me provoca emociones con resultados proporcionalmente extremos, lo agradable del acontecimiento y su posterior alegría y estado de éxtasis momentáneo paso a dejar rasgos de nerviosismo y de incertidumbre que a estas alturas pasan a ser mas un desequilibrio en mi vida.
Será que se me olvido como se hacen estas cosas? como se actúa frente a ciertas situaciones? será que ya me acostumbre a vivir de la forma que vivo? será tal vez que el miedo es mas grande de lo que puedo imaginar?
Por ahora solo quiero dejar de pensar y dedicarme a vivir, pase lo que pase, estar, ser, amar, odiar, y no temer de sentir.
No se lo que viene, y si lo supiera tampoco seria entretenido, mucho mejor así.
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